Festival de la Luz 2018 Buenos Aires - Carlos (Caio) Goldin

Cosecheros por la vida

(להחיים) Lejaim - Un brindis que celebra estar vivos 

Caio Goldin Fotógrafo, Festival de la Luz en Buenos Aires. 



Al conocer la propuesta de la convocatoria del Festival de la Luz 2018 en Buenos Aires inmediatamente se despertaron en mí una serie de asociaciones mentales, emociones y, obviamente, imágenes.


Como fotógrafo profesional desarrollaré esta fundamentación en la misma secuencia que me vinieron a la mente y al corazón los conceptos y las imágenes para esta obra. Brindar por la vida es el rito y la consigna que realizo, realizamos, en mi familia, y entre amigos, desde que tengo uso de razón. La palabra hebrea Lejaim, que significa justamente por la vida, tiene siempre mucha carga emotiva y de deseos de bienestar. No necesariamente ligada a lo religioso, se dice en el marco de un brindis, una festividad y, por lo general, alzando una copa de vino.


La vid, las uvas y el vino. Mirada de un fotógrafo. 


Por otra parte, la vid, las uvas y el vino se asocian a mitologías milenarias que provienen de la cultura greco-romana: Dionisio y Baco, dioses de la vendimia y el vino, inspiraban rituales de éxtasis y liberación. En el Judaísmo, el vino está presente en toda celebración y su significado se vincula con el gozo y la abundancia. En el Cristianismo representa nada menos que la sangre de Cristo y es presencia indispensable en cada bendición y misa. Además, hoy en occidente rendimos un culto cuasi pagano al vino. La agricultura en el viñedo y la enología en la bodega han alcanzado niveles de sofisticación muy apreciables.


Abundan expertos y entusiastas, proliferan los concursos y premios y cada año se vuelcan al mercado decenas de nuevas etiquetas, varietales y cortes. Bebemos vino prácticamente a diario como algo normal, su elaboración y existencia se dan por sentados, pero son pocos los que conocen cómo se obtiene este elixir de la vida. La vid da vida a las uvas y éstas al vino.


Obtener un buen vino


Para obtener el vino hace falta inicialmente la mano de la naturaleza: contar con las condiciones de suelos, clima, irrigación, temperaturas y altura sobre el nivel del mar que sean las más adecuadas para la generación de las mejores vides. Y, por supuesto, hace falta también la mano del hombre, la energía e inteligencia humanas que cuiden el desarrollo correcto de las uvas, que cosechen y trasladen luego los racimos desde el viñedo a la bodega. Hombres y mujeres que, con dedicación y esfuerzo, depositen primero los granos en los lagares y elaboren luego esa sofisticada bebida que disfrutaremos en casa, en bares, en restaurantes y en conmemoraciones de todo tipo.


Vaya este pequeño homenaje a todos a aquellos que nos brindan la posibilidad de saborear ese preciado líquido que a menudo termina en nuestras copas y gargantas. Agradezcamos y brindemos por ellos.


¡Lejaim!


Florida - Buenos Aires. Junio 2018,                                                                                                                                                                                                                

                                                                                                                      Caio Goldin


Móvil: 11-4447-2151 Email: caio@carlosgoldin.com

Powered by SmugMug Log In